Hay una cifra que casi nadie mira antes de contratar hosting, y es la única que vas a pagar durante casi toda la vida del servicio: el precio de renovación.

El precio de alta se ve en la portada, en amarillo, con el «antes» tachado. El de renovación vive más abajo: en una nota al pie, en una tabla de «precios regulares», a veces en las preguntas frecuentes. Nada de eso está oculto: está publicado. Simplemente está más lejos del botón de compra que el otro número.

Este artículo no va de señalar a nadie. Va de explicar el mecanismo, que es lo único que te sirve cuando la promoción del mes ya cambió, y de contarte cómo comprobarlo tú mismo en la página de cualquier proveedor, incluidos nosotros.

El mecanismo, en tres piezas

Uno: el precio de alta es promocional y cubre un solo término. Cuando ves un precio «al mes», casi nunca es un precio mensual: es el resultado de dividir un pago adelantado por uno o varios años. Pagas todo hoy, y el descuento aplica a ese bloque completo, una sola vez.

Dos: la renovación vuelve a tarifa de lista. Terminado el término promocional, el servicio se renueva al precio «normal», que es el que el proveedor le cobra a quien ya no está de estreno. Ahí aparece el salto.

Tres: mientras más largo el término, más grande el descuento. El precio titular más bajo —el que sale en las comparativas y en los anuncios— casi siempre exige el compromiso más largo. Compras varios años por adelantado para poder ver un número bonito en la portada.

El efecto es el mismo lo mires como lo mires: la primera factura describe el estreno, y tú vas a vivir ahí bastante más que un estreno.

El multiplicador se puede ver, y lo tienes que ver tú

En el mercado colombiano hay proveedores cuyo precio de renovación multiplica varias veces el de alta, y otros cuyo salto es mucho más suave. Esa distancia se publica, cambia sin aviso, y depende del plan, del término, de la moneda y de la promoción de la semana. Por eso aquí no te vamos a dar una tabla con fecha de caducidad: te vamos a dar el gesto que la sustituye.

Abre la página del plan que estás mirando. Busca el precio de renovación —en el plan, en «precios regulares» o en las FAQ— y divídelo entre el precio de alta. Ese cociente es todo lo que necesitas saber, y lo acabas de verificar tú, hoy, en la fuente.

Si no encuentras el precio de renovación en ninguna parte, eso también es información. Un precio que no se publica es un precio que se sabrá después.

El costo que no aparece en ninguna tabla: mudarse

El salto funciona porque irse cuesta. Migrar un sitio significa mover archivos y base de datos, reconfigurar el correo, cambiar DNS, revisar certificados y aguantar un rato de nervios mientras propaga.

El resultado observable es sencillo: al vencer el término, mudarse cuesta trabajo y quedarse cuesta plata. Esa es la decisión que te va a tocar, y conviene verla venir desde el primer día en lugar de descubrirla con la factura encima.

La buena noticia es que, cuando esa mudanza toca, se pueden arreglar dos cosas al tiempo. Porque el hosting barato suele ser, además, hosting lejano.

Barato y lejos suelen ir juntos

Esto sí lo medimos nosotros, y lo medimos donde importa. El 30 de agosto de 2026, desde Bogotá, red INTERNEXA (AS18678), por ruta pública, RTT mínimo. Desde una conexión de consumidor colombiana: el punto de vista de tu visitante, no el de un servidor dentro de un datacenter.

Proveedor RTT mínimo Dónde aterriza
Conexcol 16,9 ms Colombia
Oracle, región Bogotá 18,4 ms Colombia
HostDime Colombia 20,0 ms Colombia
Hostinger, si cae en Asheville 94,9 ms EE. UU.
SiteGround 96,3 ms Ashburn, Virginia
ColombiaHosting 98–105 ms Dallas
Hostinger, si cae en Phoenix 117,8 ms EE. UU.
GoDaddy 121–126 ms Phoenix
Bluehost / HostGator (tienda EE. UU.) 133–138 ms Salt Lake City
Hostinger, donde acaba de verdad 168–180 ms São Paulo
HostGator (tienda colombiana) 173–179 ms São Paulo
Namecheap 178–186 ms Phoenix

Y aquí aparece el detalle que descoloca a todo el mundo: para un visitante colombiano, el datacenter «latinoamericano» es la peor opción. La tienda colombiana de HostGator entrega desde São Paulo (173–179 ms) y su propia tienda estadounidense desde Salt Lake City (133–138 ms): entre 35 y 46 ms peor, según qué extremos del rango compares. Hostinger en São Paulo (168–180 ms) va cerca del doble de lento que Hostinger en Asheville (94,9 ms).

La causa está en el traceroute: desde Bogotá el tráfico sube a Miami, y a São Paulo se llega bajando desde allá. El desvío se paga dos veces. Comprar «regional» no acorta nada; a veces alarga.

«Pero yo le pongo un CDN y listo»

Es la objeción más razonable que existe, y merece una respuesta con números.

Un CDN acerca lo estático: imágenes, hojas de estilo, JavaScript. Lo dinámico no se cachea: el HTML de un WordPress con carrito, el login, la búsqueda, el checkout y el panel vuelven al origen en cada petición, esté el origen donde esté. Y la base de datos, el correo y el FTP no se acercan nunca.

Medido el mismo día y desde el mismo sitio, tomando el TTFB del HTML —el tiempo hasta el primer byte de la página— y quedándonos con el mejor de tres a cinco intentos:

Sitio medido TTFB del HTML
conexcol.net.co (directo, origen en Colombia) 0,085–0,105 s
colombiahosting.com.co (tras Cloudflare, origen en Dallas) 0,260–0,307 s
wnpower.net (tras Cloudflare) 0,283–0,294 s
hostdime.com.co (tras Cloudflare) 0,293 s

La prueba más limpia la pone el propio CDN: la respuesta de wnpower.net trae la cabecera cf-cache-status: DYNAMIC, que es Cloudflare declarando que esa página no salió de su caché. En esa misma sesión, contra WNPower, el RTT al borde dio 65,3 ms y el TTFB del servicio 338,9 ms. El ping halaga; el servicio no.

Un borde cercano acelera las imágenes; no acerca el servidor.

Cómo leer una oferta antes de pagar

Cuatro pasos. Ninguno requiere ser técnico.

  1. Busca el precio de renovación antes de pagar. Si no está en la página del plan, míralo en «precios regulares» o en las FAQ. Si no está en ninguna parte, eso ya te dijo algo.
  2. Multiplica por el horizonte que de verdad piensas quedarte. Si son tres años, son 36 meses: un año al precio de estreno y el resto a tarifa de renovación.
  3. Divide ese total entre los meses del horizonte. Ese, y no el de la portada, es el número que se compara entre proveedores.
  4. Mide la latencia antes de firmar, no después. El precio se compara en una tabla; los milisegundos hay que medirlos, y se miden desde una conexión colombiana. Mide el TTFB del HTML, no solo el ping.

Las dos preguntas

Antes de contratar —con nosotros o con cualquiera— haz dos preguntas por escrito.

La primera: ¿cuánto cuesta este plan cuando se renueve? Es una pregunta que cualquier proveedor debería poder responder en una línea, sin buscar, sin condicionales y sin remitirte a una tabla. La respuesta importa, y la facilidad con que llega importa igual.

La segunda: ¿desde dónde se sirve mi sitio? No desde dónde se factura, ni dónde está la oficina comercial, ni qué bandera tiene el dominio de la tienda. Desde dónde sale el paquete, y desde dónde sale el HTML cuando el CDN no puede cachearlo.

Con esas dos ya compraste con los ojos abiertos. Y si el proveedor duda en cualquiera de las dos, ya tienes tu tercera respuesta.


Este artículo no publica precios de terceros: cambian sin aviso y la comparación válida es la que haces tú, hoy, en la página del proveedor. Latencias (RTT mínimo) y TTFB del HTML medidos el 2026-08-30 desde Bogotá, red INTERNEXA (AS18678), por ruta pública, desde una conexión de consumidor.