Casi todo el mundo que se apunta a un programa de afiliados hace lo mismo el primer día: pega su enlace en cuatro grupos de WhatsApp, lo mete en los comentarios de un vídeo y lo publica en una historia. Al mes siguiente no ha vendido nada y ha quemado un poco su reputación.

Recomendar bien no es cuestión de alcance. Es cuestión de llegar cuando la decisión ya está sobre la mesa.

Por qué el spam no funciona, ni siquiera cuando funciona

Hay tres razones, y la tercera es la que suele pillar por sorpresa.

Convierte fatal. Contratar hosting es una decisión con fricción: hay que elegir plan, poner datos de pago, migrar. Nadie hace eso porque le llegó un enlace sin pedirlo.

Gasta tu credibilidad. Tu recomendación vale porque la gente confía en tu criterio. Cada enlace suelto que mandas la abarata un poco, y esa cuenta no se recupera.

Y anula la comisión. Esto es lo que muchos no leen: los programas de afiliados —el nuestro incluido— excluyen expresamente el correo masivo no solicitado, los comentarios automáticos, las ventanas emergentes y el intercambio de clics. No es que esté mal visto: es que la venta no se paga. Puedes traer diez clientes por spam y cobrar cero.

Dónde sí se recomienda

Los momentos que convierten son sorprendentemente concretos, y ninguno requiere insistir.

Cuando entregas un proyecto. Es el momento que más convierte, con diferencia. El cliente tiene una web terminada y necesita ponerla en algún sitio; te está preguntando qué hacer. Una frase en el correo de entrega, con tu enlace, y ya está.

Cuando alguien se queja de su sitio. «Me va lentísimo» es una petición de ayuda disfrazada. Si el problema es que el servidor está al otro lado del continente, tienes una respuesta útil que además te paga.

Cuando te preguntan directamente. Parece obvio, pero mucha gente responde con un nombre en vez de con su enlace y pierde la comisión de una venta que ya tenía hecha.

En contenido que ya estabas haciendo. Un tutorial de WordPress, un vídeo de cPanel, un artículo sobre velocidad web. Ahí el enlace no interrumpe: forma parte de lo que la persona vino a buscar.

En tu firma de correo. Es lo más rentable en relación al esfuerzo, porque trabaja sola todos los días y no molesta a nadie.

Cómo se escribe una recomendación que funciona

Tres cosas, y las tres son de sentido común.

Di por qué, no qué. «Usa Conexcol» no convence a nadie. «Su infraestructura está en Colombia, así que para tus visitantes colombianos el sitio responde bastante más rápido que si lo alojas fuera» sí, porque es un argumento que la persona puede comprobar.

Cuenta tu experiencia como tuya. «Lo uso desde hace dos años y no he tenido problemas» vale más que cualquier lista de características, y además es honesto.

Di que es un enlace de afiliado. Contra lo que parece, decirlo no baja la conversión: la sube. Una frase basta: «si contratas por ahí me llevo una comisión, a ti no te cuesta más». La gente lo agradece, y en varios países además es obligatorio.

Lo que no se puede hacer, y por qué

Estas reglas están en el contrato de casi todos los programas. No son caprichos: cada una responde a un problema concreto.

  • Pujar por la marca en anuncios. Comprar anuncios sobre «Conexcol» o sus variantes mal escritas. El motivo es simple: esa persona ya nos buscaba. No la trajiste tú, y encima nos encareces nuestra propia marca.
  • Usar la marca en un dominio. Ni en el nombre, ni como dominio que reenvíe al nuestro. Confunde al cliente sobre con quién está tratando.
  • Páginas hechas sólo para colocar el enlace. Sin contenido propio, sin utilidad. Los buscadores las penalizan, y arrastran a quien enlazan.
  • Cookie stuffing y ventanas emergentes. Marcar como referido a alguien que nunca hizo clic. Es fraude, sin más.
  • Autorreferidos. Contratarte a ti mismo con tu enlace, o a cuentas que controlas.

La lista completa del nuestro está en las condiciones del programa, y en recursos para afiliados lo explicamos con ejemplos.

La regla que resume todas las demás

Si el enlace le sirve a la persona que lo recibe, está bien puesto. Si sólo te sirve a ti, es spam, aunque técnicamente no infrinja ninguna regla.

Aplicada a un caso concreto: mandar tu enlace al grupo de tu promoción de la universidad es spam. Mandárselo al compañero que dijo el martes que su web va lenta es un favor.

Qué esperar

Un afiliado que recomienda bien mueve pocos enlaces y cierra un porcentaje alto. Uno que hace spam mueve muchos y cierra casi ninguno, y encima arriesga que le anulen lo poco que consiga.

Si sólo vas a hacer una cosa, que sea la firma del correo. Tarda dos minutos, no molesta a nadie y sigue trabajando cuando tú no estás.

Cómo funciona el programa de afiliados · Mensajes listos para copiar

Crear mi cuenta de afiliado